Democracia y Deliberación

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Democracia

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La libertad de expresión es la base de una democracia saludable. Por tanto, es el arte de equilibrar los valores democráticos, como libertad e igualdad con seguridad y protección. Para que la democracia prospere, los ciudadanos deben de estar dispuestos a expresar e intercambiar ideas entre ellos y sus representantes en el gobierno y ser capaces de ponderar las medidas de acción y las posibles consecuencias. La libertad de expresión asegura que los puntos de vista conflictivos puedan ser expresados, escuchados, y comprendidos. Sin discurso libre y abierto, la deliberación eficaz sobre temas públicos se hace más difícil, los lazos de la política y sociedad civil se debilitan, y la democracia se marchita. Cuando los valores están en conflicto, la libertad de expresión se convierte en un vehículo fundamental para explorar opciones, evaluar opciones, y encontrar un terreno común.

Deliberación

Si bien la libertad de expresión es necesaria para una democracia saludable, no es suficiente. Las democracias Fuertes (Barber, 2004) también necesita miembros quienes están dispuestos a escuchar y respetar a otros con puntos de vista diferente a los suyos-particularmente en temas polémicos o controvertidos. Tal discusión significativa sobre  información y opciones para alcanzar una decisión es lo que entendemos por “deliberación”.

Deliberar sobre temas cívicos -evaluando puntos de vista opuestos, decidir sobre preguntas difíciles, aceptando las decisiones mayoritarias mientras honoramos la disidencia- no es un comportamiento natural. La deliberación requiere instrucciones, habilidades, y múltiples oportunidades para practicar. The Civic Mission of Schools reporta notas que “De todas las instituciones, las escuelas son las más sistemáticas y directamente responsables de impartir las normas de los ciudadanos” (Carnegie Corporation of New York and CIRCLE, 2003). Las escuelas pueden involucrar a los estudiantes en discusiones de contenido substancial sobre las instituciones, sistemas gubernamentales, y principios básicos de una sociedad democrática. 

Si bien la participación ciudadana en las sociedades democráticas emergentes y estables, depende de la capacidad de participar en las discusiones de deliberación sobre temas controvertidos o polémicos, hay poca evidencia de que debates en profundidad sobre temas polémicos ocurran regularmente tanto en los EE.UU. como en países de Europa Oriental (Gimpel et al, 2003;. Larson y Parker, 1996; Niemi y Niemi, 2007, DEEP, 2000).

Los maestros de educación cívica frecuentemente evitan temas controvertidos o polémicos, o los señalan como eventos actuales sin demasiada percepción o reflexión. Hibbing y Theise-Mores muestran que aunque muchos Americanos recelan (desconfían) de un sistema que perciben está dirigido por estrechos conflictos mezquinos y de interés propio “en la medida que el clima de las escuelas estos días, evita temas políticos controvertidos y no ayuda a los estudiantes a sentirse cómodos en el tratamiento de esas cuestiones, un flaco favor se hace a los estudiantes y al proceso democrático” (Hibbing & Theise-Morse, 2002).

Deliberatión y Participación Democraticá Eficaz

  • El estudio de la Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA) de 90,000 estudiantes en 28 países, informó que un clima de clase abierto para la discusión es un vaticinador significativo de conocimiento cívico, apoyo para los valores democráticos, participación en la discusión política y el compromiso político (medido en si los jóvenes dicen que van a votar una vez llegan a la edad legal) (Torney-Purta, 2001).
  • Cuando la deliberación cívica se enseña en la escuela, puede mejorar el conocimiento académico de los estudiantes (Harris, 1996) y construir habilidades cívicas, especialmente la habilidad para discutir con otros la forma de resolver los problemas públicos más urgentes (Hess & Posselt, 2002).
  • “Cuando los estudiantes tienen la oportunidad de discutir temas controvertidas o polémicas de normas publicas en un ambiente de apoyo, donde varias posiciones sobre un tema son presentadas o exploradas, y se sienten cómodos al expresar sus puntos de vista, aun cuando sea diferente al punto de vista del maestro y del de otros estudiantes, entonces hay una gran probabilidad de que los adolescentes expresen niveles mas altos de eficacia política, interés, confianza y fe que sus compañeros sin las mismas experiencias” (Hahn, 1998).
  • Los investigadores encuentran que la deliberación de temas públicos controvertidos pueden jugar un papel central en un aumento del conocimiento político, tolerancia política, la toma de perspectiva, y la participación política (Gimpel, Celeste, & Schuknecht, 2003; Zukin, Keeter, Andolina, Jenkins, & Delli Carpini,  2006) 
  • Los estudios indican que los estudiantes que participan eficazmente en deliberaciones sobre temas públicos controvertidos aumentan su conocimiento político, tolerancia política, habilidades en tomar perspectiva, y participación política (e.g., Hess, 2009; Parker, 2003; Torney-Purta et al., 2001).

Referencias

Benjamin R. Barber. Strong Democracy: Participatory Politics for a New Age, Twentieth-Anniversary Edition (2004).

Carnegie Corporation of New York and CIRCLE: The Center for Information and Research on Civic Learning and Engagement. The Civic Mission of Schools (2003).

Gimpel, J.G., Lay, J.C., & Schuknecht, J.E. (2003). Cultivating democracy: Civic environments and political socialization in America. Washington, DC: Brookings Institution Press.

Hahn, C.L. (1991). Controversial issues in social studies. In Shaver, J. (Ed). Handbook of research on social studies teaching and learning (pp. 470-480). New York: Macmillan.

Hess, D., and Posselt, J. (2002). How High School Students Experience and Learn from the Discussion of Controversial Public Issues. Journal of Curriculum and Supervision, 17(4), 83-314.

Larson, B.E., & Parker, W.C. (1996) What is classroom discussion? A look at teachers’ conceptions. Journal of Curriculum and Supervision, 22, 110-126.

Niemi, N.S. & Niemi, R.G. (2007). Partisanship, participation, and political trust as taught (or not) in high school history and government classes. Theory and Research in Social Education, 35, 32-61.

Nystrand, M., Gamoran, A. & Carbonara, W. (2001) Discourse Environment and Student Achievement, Report for the Office of Education Research & Improvement, U.S. Dept. of Education.

Torney-Purta, Judith and the International Association for the Evaluation of Education and Achievement (2001) Citizenship and Education in Twenty-Eight Countries: civic Knowledge and Engagement at Age Fourteen. Amsterdam: International Association for the Evaluation of Educational Achievement.

Zukin, C., Keeter, S., Andolina, M., Jenkins, K., & Delli Carpini, M.X. (2006). A new engagement? Political participation, civic life, and the changing American citizen. New York: Oxford University Press.